Primeras notas sobre un contacto con Freud. Martín Glozman

edición fotográfica

artista

PRIMERAS NOTAS SOBRE UN CONTACTO CON FREUD

Martín Glozman

 

 

 

“Gris es toda teoría, caro amigo,

Y eternamente verde el árbol de la vida”.

 

Goethe. Fausto.[1]

 

 

1 – una práctica

 

 

La teoría se ancla en una práctica: cura a través de la palabra. Sanación. Abreación.

La hipótesis de base es que aquello que emerge del inconsciente a través de la palabra y que cura, alivia el síntoma, está vinculado con la carga energética de lo sexual, la libido.

 

La primera tópica, así, está vinculada a la práctica del método catártico.

 

La segunda tópica, a la asociación libre y se desarrolla un sistema de técnica para el terapeuta. Se formula un sistema para la práctica.

 

Esto incluye la escucha flotante, vinculada a la regla analítica fundamental de la asociación libre.

Y la unilateralidad, dicho en palabras de Freud, “escucha flotante”, que permite comprender después, una forma especial de la atención y economizar la energía.

 

Me detengo en el punto en que se desaconseja que el terapeuta dialogue con el paciente, exponiendo su propia subjetividad, ya que esto no ayuda a descubrir el inconsciente.

 

Esto sería propio de una psicología de la conciencia y una terapia de sugestión.

 

La psicología de la conciencia parece remitir a Wundt y la Gestaldt, que no tenían práctica terapéutica.

 

 

2 – primeros vínculos con la Teoría del Diálogo

 

Esto se diferencia de la Teoría del Diálogo, para vincular con lo conocido, en el intento por comprender, ya que esta es vincular y que podría verse como una práctica de la conciencia, que a través de la conexión y lo sentido en el presente permiten una conexión con lo traumático, dándole palabra y expresión. Que en la práctica pone en juego la exposición de cada una de las partes, se ponen en juego las subjetividades.

 

Comparo con lo conocido como puente, porque en esta primera aproximación a Freud tengo dificultad para comprender el fundamento de su teoría.

 

No veo una problemática en lo inconsciente. Creo que no está presente porque nos preservamos de eso, pero en tanto nos podemos conectar actúa de otro modo.

Normalmente reproduce lo no dicho en acción automática: resistencia como consecuencia.

 

La conexión con el otro se presenta como forma de sanación. Esto se facilita a través del entrenamiento en dinámicas del diálogo que están aún en desarrollo y práctica, pero que ya tienen mucha investigación desde hace décadas.[2]

 

Hay en ambos modelos una similitud en la “cura a través de la palabra”.

En Freud, es una acción elocutiva que descarga la acción que proviene de lo sexual reprimido, afecto penoso.

 

En el diálogo es una energía sanadora que permite expresar eso que en el ser humano no puede integrar la conciencia porque se vivió pasivamente, sin elección voluntaria de deseo. Algo que se reproduce. Es la expresión de la verdad no dicha, hay una transformación también de energía.

 

Pero estas similitudes pueden verse también desde antaño en el Concepto de Parhesía y la figura del parhesiasta. El decir veraz y el que dice la verdad, que Foucault estudia en el Coraje de la verdad, su último seminario en el College de France, tomándolo de la antigüedad clásica en presocrácticos y en Sócrates, siguiendo en tradiciones filosóficas hasta nuestros días. Y que se vinculaba también con una forma de sanación en la idea de “Cura de sui”, cura de sí, y de “Cuidado de si”. Modelo de vida de los filósofos que buscaba una integración, mente, alma, cuerpo, y realidad social. Y que era también una práctica, y una transmisión.

 

La puesta en juego del deseo en Freud es muy importante.

 

La importancia de poner en juego la teoría propia, asimilada como interna, para ir aproximándome a la comprensión de la teoría freudianda. Poder pensarla. Que es una verdadera oportunidad en mi vida.

 

3 – primeras consideraciones de la segunda tópica

 

La segunda tópica retoma la primera que refiere a inconsciente, consciente y preconsciente.

 

Lo inconsciente se hace presente cuando toma representaciones-palabra.

 

En parte, la teoría del diálogo toma las ideas de sombra que Jung trabajó y que también vi mencionadas en Freud.

Es algo que se puede expresar a través de la palabra y que genera una conexión-sanación, puede ser transformador. Cambia la forma del sujeto, pero no prevalece consciente. Simplemente se transforma lo consciente, lo inconsciente y cambia la experiencia.

En el medio, como dice Freud pueden revertirse síntomas, problemáticas. Pero no desaparecen las huellas de la personalidad, los trazos de los que está formada y su recorrer en la vida con ciertas cuestiones que se repiten. No desaparece lógicamente el sufrimiento.

 

Pero continúan los diálogos, se amplía el campo de polifonía, la posibilidad de comunicarse y construir con otros.

 

En el camino se transforma la realidad, es ella misma resultado de esas voces, diálogos, construcciones.

 

Lo que se expresa por primera vez pasa a ser discurso y fuente de la cultura.

 

El esquema del peine es poderoso en su descripción del sistema de recorrido interior de las personas.

Pero Freud le dice a Fliess en su carta que está trabajando con un supuesto de que la memoria prexiste a la conciencia y que esto es ilustrado en un esquema.

 

Este sistema explicativo de algo que sucede en la práctica, hacer consciente lo inconsciente, queda como verdad, pero ¿pueden pensarse otros esquemas, otros procesos?

 

Con la mirada dilógica puede alcanzarse un efecto similar, hacer consciente lo inconsciente, con otras teorías, otros esquemas.

 

En la segunda tópica, Freud sostiene que el principio de placer rige al ello que se reemplaza por el principio de realidad que rige al yo.

 

Me pregunto si el principio de realidad no podría pensarse como relacional.

 

Esquema:

 

 

 

 

 

Es reveladora la idea de pensar al yo como cuerpo y no superficie que tiene en sí elementos inconscientes, lo más profundo, pero también lo más alto, la mirada moral.

 

Superyó. Formación vinculada con las primeras elecciones de objeto del ello – madre y padre en el complejo de Edipo. Pero es sobre todo una reacción frente a ellas.

 

Interesante pensar la conciencia moral como efecto secundario.

 

Veo en esto una poética de la obra de Freud. Una creación conceptual potente fundada en una práctica.

 

 

 

 

5 –  inconsciente, trauma, síntoma, y una pequeña propuesta a modo de pregunta

 

 

En la 18 Conferencia, “La fijación del trauma, lo inconsciente”, Freud demuestra el vínculo entre trauma y el síntoma obsesivo, y como este vínculo prevalece inconsciente hasta que es evidenciado en el trabajo de análisis.

Esto demuestra para él la existencia del inconsciente, oponiéndose a las psicologías de la consciencia, que solo podrían ver en esto un trastorno.

¿Es posible, más de un siglo después, poder ver este vínculo entre trauma y síntoma, pero no detenerse en ellos desde la perspectiva de la fijación? Es decir, no enfatizar en el trauma o el síntoma, sino en la fluidez de la palabra en el intercambio dialógico que logra disolver el síntoma, aliviar el trauma y fortalecer los diálogos y vínculos actuales.

El flujo es el foco. Tampoco la diferencia entre inconsciente y conciencia cuya diferenciación no es tan significativa en el intercambio dialógico, donde ambos conceptos, que designan, creando, realidades, están en permanente indistinción.

 

En este texto, Freud suma las ideas de que el inconsciente no es solo un concepto, y que su descubrimiento vale como los de Copérnico y Darwin.

El tercero de esta orden sería el de Freud y Breuer respecto del inconsciente, como descubrimiento del sótano interior de cada individuo de la especie.

¿Pero no hace falta tiempo para hacer justicia a esta apreciación? ¿Puede adjudicarse semejante peso el mismo descubridor?  ¿No es este un gesto retórico?

 

6 – primeros vínculos con la escritura literaria

 

En relación al “Creador literario y el fantaseo”, Freud se detiene en los aspectos vinculados al yo que él relaciona con las diferentes formas de creación de héroes, pero leyendo su texto sobre fijación del trauma, cuando Freud refiere a su propia escritura y dice que lo más importante no es que todo sea entendido por él o el lector, sino poder decirlo todo, aunque haya contradicciones, noté que su escritura sigue el fluir del inconsciente. Es un pensamiento que parece expresarlo todo en su deriva de la asociación.

En este sentido es comprensible que su teoría ligada a una práctica clínica, pero también a una práctica escrituraria, haya impactado en escritores mayores que modificaron la literatura occidental desde el Siglo XX. Por ejemplo, Marcel Proust, James Joyce, o el surrealismo.

En estos casos el eje no está en el yo, sino en el flujo creativo que emerge de lo profundo, sin forma predeterminada, o bien “el inconsciente”, como lo llamó Breuer con Freud, y eso se presenta como ejercicio estético con una nueva concepción del arte en la modernidad.

 

Retomando la relación con las prácticas dialógicas, considero que el diálogo también puede ser concebido y practicado como una forma de arte. Basado en la conexión y en un orden vinculado con la idea de polifonía que desarrolló Mijail Bajtín en su lectura de Dostoievski y que impactó en el área de salud mental en los 80, y que aún hoy se sigue trabajando en redes en Europa, Norteamérica, Latinoamérica de manera emergente, y también en Oriente, Japón, por ejemplo.

En Finlandia, el iniciador y actual exponente principal en el mundo es Jaakko Seikkula, que inició este trabajo en la Universidad de Juvaskula en Western Lappland. En Japón, por ejemplo, el actual exponente principal es Tamaki Saito, que tiene alcance masivo, en traducciones, práctica, escritura e investigación.

 

 

No es un necesario distanciamiento de toda la teoría freudiana, sino la necesidad de poder pensarla en tanto una teoría, no como una realidad fáctica, y poder pensarla críticamente para entenderla mejor y ponerla en relación, compararla también con lo conocido y propio.

Es. si bien puede no ser el único o perfecto, el modo en que mis profesores y maestros según la tradición y formación me enseñaron a leer, escribir y enseñar en la carrera de Letras que realicé, entre 1998 y 2003, la cursada, donde enseñé entre 2003 y 2007 en Literaturas Eslavas y Literatura Europea del Siglo XIX, y donde me gradué en 2010, después de pasar una crisis que se desajustó en 2007.

 

 

 

7– recorrido pormenorizado de la lectura del tratamiento de la psicología del yo

 

Por ejemplo, en “La descomposición de la personalidad psíquica”, describe las voces de los “enfermos mentales” y sus aspectos persecutorios, algo vedado a la conciencia de los “normales” y en su posibilidades de expresión. Los “normales” o el “nosotros” en que Freud se incluye. (Pag 55)

 

De aquí piensa que lo mismo que a los “enfermos mentales” que lo expresan, le pasa a ese nosotros que incluye a lectores y escritor, acuñando la idea de Superyó en tanto voces que observan.

 

Los locos son designados en tercera persona.

Creo que hoy día los locos también pueden leer.

 

Yo leo despacio.

 

Es realmente muy difícil leer a Freud y pensarlo, es también un modo de pensarse a sí mismo. A mí me es muy ajeno en esta teoría.

 

Una frase como la siguiente la leí tres veces, por ejemplo, y así:

 

“así, aprehendemos, con una mirada que nuestro sentimiento de culpa moral expresa la tensión entre el yo y el superyó.”

 

La frese previa me había encandilado, era el subrayado. Y tampoco es tan simple. Hay que pensarlo como si fuera la primera vez. Sentirlo en lo posible.

 

Otras veces fluye.

 

Freud da forma a lo que no tiene forma. ¿Por qué hacerlo? Porque no dejarlo fluir y darle un orden sin necesidad de nombrarlo y taxonomizarlo todo.

 

En ese sentido, positivamente, sí parece Freud heredero de la psicología de la conciencia de Wundt que se propuso descomponerlo todo con el pensamiento hasta el último elemento ya no descomponible.

 

Mucho de lo que dice Freud sobre estados beatíficos del yo cuando logra liberarse del Superyó parecen pensados y explicados por la mística. Que puede ser aún hoy un modo de pensamiento, creencia y mirada de la experiencia de un nosotros inclusivo. (Pag 57).

 

Es ahí cuando pone como ejemplo la metáfora de Dios como creador de nuestra bóveda estrellada, citando a Kant.

En este momento parece arbitraria, pero una hipótesis funcional, la de que la sexualidad viene primero que la conciencia moral, cuya existencia -dice- no está comprobada, como dicen, que sea creación de Dios.

 

Justifica que el niño es amoral y son los padres quienes transmiten la autoridad, primero como algo externo. Pero por qué pensar, “siguiendo el modo de la religión de las preguntas”[3], la ontogénesis fuera de la filogénesis. El desarrollo del individuo como algo previo o aislado del desarrollo de la cultura. Incluso la posibilidad de la hipótesis no aceptada por Freud de la existencia de Dios.

 

No es casual que relacione el Superyó con Dios, ¿con qué nos compararíamos sino con el más alto: parámetro del ideal del yo?

 

Freud habla de la identificación con el padre en la formación del Superyó como un proceso importante y significativo de imitación comparable con la asimilación canibálica oral.

 

Yo aprendí en mi trayectoria teórica, de lectura exegética y personal, que es necesario y oportuno remitir al otro la palabra del otro. Es decir, la mirada, la experiencia. Su luz es su faro.

Esto lo vi por primera vez teóricamente en literaturas comparadas. Remitir al otro el relato del otro. Luego pensarlo en relación al propio. Es un camino difícil pero también de salud y crecimiento conjunto.

Freud vincula y diferencia “identificación” con “elección de objeto”. Cuando Freud describe parece decir cómo es la realidad. Por eso es atrapante.

¿Hasta qué punto podemos tener la libertad de cuestionar? Es una pregunta a sí mismo, con el significado sustancial de la palabra libertad y su búsqueda. No es una pregunta al padre. Es autónoma, libre. En búsqueda de encuentro propio y con otros. Incluso, con el padre.

 

Freud dice que el otro que se “engulle” es un objeto sexual. Para mí el otro no es un objeto y no es un objeto sexual. Es otro con entidad ética y existencia absoluta. Independiente de mí en ese sentido y una identidad propia con su destino, aunque podamos estar vinculados. Incluso marido y mujer, tienen cada uno su propia muerte y han tenido su propio nacimiento.

En el sentido que lo pensaron los filósofos de la otredad, con la precuela de Herman Cohen en el Siglo XIX, hasta Martín Buber, Mijail Bajtin y Emanuel Levinas en el Siglo XX.

 

Es este el sentido que es inspirador para la lectura. El otro es otro. No un padre. Otro con su propia trama interna de maternidades, paternidades y filiaciones.

Desde ese reconocimiento se establece otro tipo de paternidad libre en el acompañar el proceso interno, externo y personal.

 

La sexualidad tiene el lugar de un pacto de encuentro a través del consentimiento.

 

También la madre y el padre son para mí y desde esta perspectiva otra y otro.

Y en esto radica para mí una educación cultural y sentimental.

 

No hace falta una prohibición porque hay una elección libre que parte del consentimiento, el respeto y la libertad.

 

Qué pasa con las interdicciones, es otro tema.

Que puede ser bien social, bien religioso, bien sexual como lo lee Freud, pero que ya está instalado en nuestra cultura, y que en diferentes culturas varía mucho sin necesidad de superioridad.

 

Este es un trabajo de elaboración abierto a la lectura, y estoy aprendiendo. Agradezco poder leer y pensar los textos fuentes de Freud.

 

Los temas de la sexualidad los dejo por ahora al trabajo con la sombra propia y de otros. Y la elección soberana de la ley.

No a la prohibición, sino al consenso.

 

Freud analiza sus objetos como objetos externos, pero pone en juego su subjetividad en esa proyección. Similar a lo que sucede con la escucha silenciosa. En la teoría de diálogo es preferible poner en juego la propia subjetividad, para que todo circule en libre movimiento.

 

Al describir al Superyó de las masas modernas en torno a una personalidad, me temo que Freud mismo proyecta su Superyó sobre los objetos. Veo esto en este texto que trata sobre la psicología del yo.

 

Se podría decir que ejerzo una resistencia, pero sería una resistencia en el sentido de la resistencia francesa, una búsqueda de libertad para pensar sin ser pensado por el otro. Una resistencia consciente y no inconsciente.

 

Mi meta es completar la lectura del texto freudiando, y poder rendir hablando de mi pensamiento también.

 

En este sentido hay un Superyó.

 

Freud propone hacer una pausa para repasar los conceptos fundamentales antes de que la teoría psicoanalítica sea juzgada. Hago una pausa yo también para cenar.

 

Agradecí la comida.

 

“llamamos inconsciente a eso que estamos obligados a suponer, pero deducimos por sus efectos”.

 

¿Podría pensarse que para un efecto hay muchas causas, según el pensamiento complejo multifactorial?

 

Luego Freud retoma la segunda tópica y la superpone a la primera. El yo y el superyó tienen también elementos inconscientes.

 

Así que diferencia el ello del inconsciente, y lo remite a todo lo profundo y a la parte oscura, “de lo que no podemos decir mucho.”

 

Se describe el ello por oposición al yo.

 

¿Se parece a la sombra jungeana o a aquella que yo mencionaba?

 

Se llena de energía desde las pulsiones. Es la parte somática.

Nociones opuestas conviven.

¿Por qué entonces está vinculado al principio de placer, y no de displacer también?

 

En el ello no hay tiempo, no hay negación. Todo coexiste, todo está comunicado. ¿Entonces podría decirse que no es individual?

 

Esta teoría madura del ello es más abierta que la previa del inconsciente.

 

Para Freud el ello pide descarga, es económico.

 

¿No podría pensarse el ello en un sentido taoista, si está en vínculo con la naturaleza, de modo que pueda armonizarse en el trabajo continuo con el cuerpo, la dieta, la palabra, lo social, y tener armonía con el yo, a la vez de estar integrado el superyó?

 

No sería un estado perfecto, no es el ideal, admite contradicción. Es un proceso.

 

La demanda de ley estaría en danza con el yo. ¿Puede vincularse con las artes orientales del cuerpo? ¿Con el tai chi?

 

El yo -dice Freud- sería una cáscara que protege algo vivo y lo conecta con lo externo. ¿Pero no habría parte del yo en el ello y del ello en el yo como podría indicar un símbolo de Yin Yang? ¿Cómo podrían estar vinculados si uno no está también en el otro?

 

Entonces este arte de la armonía podría trabajarse con el diálogo.

 

El yo no es una superficie, es una identidad, la identidad es profunda.

 

¿Cómo el ello que no reconoce oposición interna, reconoce oposición externa, oponiéndose al yo?

 

Creo que la realidad se organiza de manera taoísta. En la armonía de los opuestos estaría la respuesta. Los opuestos coexisten. Yo y ello pueden integrarse, también con el Superyó como una unidad, eso explica el modelo circular del huevo. Quedaría lo reprimido. Es visto así, como flujo que va y viene de lo latente a lo presente a través del diálogo y el flujo de la palabra. Y que incluye la herida, lo difícil, lo traumático, la intermitencia entre dormir y despertar, entre sombra y luz. Y que también puede trabajarse.

 

El yo sería -dice Freud- un fragmento del ello acorde a la proximidad amenazante exterior. ¿Puede buscarse una armonía con lo exterior que no sea amenazante? Artes orientales.

 

A la metáfora del jinete y el caballo en disputa de poder como yo y ello, contraponer la doma gaucha, jinete y caballo como unidad con la naturaleza. Tengo una imagen mnémica.

 

Esta perspectiva, puede no ser ingenua sino superadora. La dialéctica de amo y esclavo es inherente a cada sujeto, no se desdobla con el exterior. El exterior le permite trabajarla en lo interior, al mismo tiempo que se modifica la realidad como experiencia social y cultural compartida. En base a una lectura de Todorov sobre “Memorias del subsuelo de Dostoievski”.

 

Podría ser una lectura vinculada al anarquismo. No hay amo. No soy amo. No tengo amos. Busco pares.

 

Esta relación dialógica horizontal la aprendí de mis abuelos. Así me hablaron las pocas veces que lo hicieron. Uno era talmudista, sobreviviente del Holocausto, el otro huérfano de la primera Guerra mundial, obrero de construcción y electricista, anarquista de barrio.

 

Freud es un escritor. En tanto tal, poder pensarlo y diferenciarlo en su belleza compleja y rica. Muchos de sus párrafos son poéticos. En este texto, donde describe la segunda tópica y presenta el nuevo esquema que puede ser poesía gráfica. No asegura que sea correcto.

 

Esquema:

 

 

 

 

Compara la realidad descrita con la pintura moderna, formas nuevas de su época, que mezclan los colores. Puede tener variación, por ejemplo, aclara, en la mística.

Por esta vía se alcanza la sabiduría de la salvación, dice.

Está abierto a futuros desarrollos, pero reconoce al psicoanálisis y su abordaje.

 

Este texto no tiene conclusiones. Mi intención es seguir estudiando.

Es un intento por comprender que nace desde un lugar de no saber.

Es una necesidad de pensar desde adentro.

Los estados de armonía no son perfectos, ni son el ideal. Incluyen la contradicción con el otro.

No hay un Superyó que los juzga, el Superyó está integrado.

BUENOS AIRES

10/7/2023


Martín GlozmanMartín Glozman, escritor, editor, docente (Buenos Aires, 1979) es Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y Magister en Escritura Creativa por la UNTREF. Publicó los libros Salir del Ghetto, Help a mí, No hay cien años, Documento de María y Un libro sobre el diálogo (Buena Vista Editora, Colección Agalma, 2022), con traducción al inglés: A book on dialogue (Buena Vista Editora, Colección Agalma, 2023). Es coordinador general de La copa del árbol. Participa de la Red Internacional de Prácticas Dialógicas en el marco de lo cual desarrolla actividad laboral. Actualmente cursa estudios de grado de la Carrera de Psicología (Universidad de Belgrano).


[1] Citado por Freud en “Psicosis y neurosis”, al pie de página.

[2] Se inició en La Universidad de Juvaskula en Finlandia por Jaakko Seikkula y equipo, y continúa su desarrollo actualmente en todo el mundo. En Latinoamérica de manera emergente.

[3] Esto refiere al ma nishtaná, canción que ilustra en el Seder de Pesaj el acto en que el más pequeño de los presentes en la familia hace a los mayores las preguntas del por qué, que habilitan al diálogo y la transmisión activa del conocimiento. “¿Por qué esta noche es tan especial?“ Referencia: https://lyricstranslate.com/es/ma-nishtana-%D7%9E%D7%94-%D7%A0%D7%A9%D7%AA%D7%A0%D7%94-%C2%BFqu%C3%A9-hace-diferente-esta-noche-de-todas-las-dem%C3%A1s-noches.html