Amanecer

Futuro. José Luis Pizzi

Ph: Aida L on Unsplash

FUTURO

José Luis Pizzi

 

Por fin termina la incertidumbre de la cuarentena, no sé cuántos años pasaron desde que la anunciaron. Parece que la pandemia ha remitido y se puede vivir y convivir. Noche cerrada, salgo a caminar. Mi vecino y sus dos perros dogos ya habían hecho un trecho cuando los alcancé. Sonreí al llegar a su altura y le pregunté:

-¿Qué hacés a estas horas en la calle?

-No puedo dormir.

-Te regalé uno de mis libros. Deberías quedarte en casa leyendo.

Sin embargo, se le veía cansado y su sonrisa era un poco forzada. Evitaba mirarme, como si le diese vergüenza reconocer que ni había abierto mi regalo y que lo sorprendiese en flagrante delito de insomnio.

-Yo tampoco tengo sueño. Ni ganas de volver a casa. ¿Damos un paseo juntos? -propuse.

-¿Hasta dónde?

-…

Anduvimos los primeros pasos en silencio, levemente incómodos, pero poco a poco nos lanzamos a un auténtico recorrido por todo el barrio, baldosa por baldosa, adoquín por adoquín.

-Me acuerdo de ese almacén, una vez escondimos de la cana al dueño del bar de abajo. Éramos aún jóvenes, no sé qué nos imaginábamos, que era un superhéroe, o algo así… Era el almacén del Turco, ¿te acordás de él?

-No, creo que no…

-Un tipo lindo, alto, con bigote. Se tiraba a la mujer del carnicero. Un día por poco se lo carga delante de todo el mundo.

-Ahora me acuerdo. Se remamaba, el vino lo volvía loco y dejaba de fumar hasta la siguiente botella…

Y seguimos caminando hacia el norte, presas de un ataque de nostalgia, señalando todas las ventanas.

-¿Te acordás de la chica que vivía en el quinto?

-Su departamento era una auténtica pocilga. Y eso que la piba tenía guita; recuerdo que en una fiesta que dio había tazones llenos de cocaína.

-Me extraña que tuviese plata. Si no recuerdo mal, sus padres trabajaban en Frávega

-Y luego se pegó un tiro.

-Sí. Estaba tocada del bocho de nacimiento, lo del tiro no me extrañó nada.

Caminamos así durante 35 minutos, sin siquiera darnos cuenta, mientras los dogos olisqueaban las paredes incansables.

Y por primera vez en muchos días sentí que había vivido ahí, y lo que habíamos perdido.

PORQUE AQUELLA CIUDAD PERTENECÍA AHORA A OTROS.

Y dejaba que actuaran a su antojo y les entregaba sus casas. Siempre lasciva y consentidora. Vendida al mejor postor.

Seguía pareciéndome hermosa. Pero ahora también me causaba tristeza. Ni participando del todo ni del todo reacia. Y siempre muy hermosa. Algo había acabado.

Justo en aquel momento miré a mi vecino y vi en su rostro una tristeza insondable, y que estaba hecho polvo y se sentía perdido. Y yo no tenía nada que ofrecerle, ni una sola palabra de consuelo ni una sola mentira divertida.

Al fin llegamos al parque. Ahí no supimos qué decirnos. Los escombros seguían allí, aún no los habían retirado. En la pared de al lado todavía quedaban dos trozos intactos de lo que pintó mi vecino: “Alma” y “Diego” -sus dogos-, con los colores muy ahumados.

Los perros se metieron a husmear, y mi vecino los llamó, porque allí dentro podían hacerse daño.

Aquello puso punto final al paseo.

La noche se volvía gris, amanecía.

-Volvamos- propuse.

Entramos al edificio y al decirnos adiós nos abrazamos de verdad, como antes, como si fuéramos parientes y lloráramos desconsolados la misma muerte.

Los dogos, hartos de esperar delante de la puerta desde que llegamos, se pusieron a ladrar.

Nos separamos, nos deseamos un buen día y cada cual se fue por su lado.

 

 


José Luis PizziJosé Luis Pizzi (Escritor – Gestor cultural): nacioó en Ingeniero Huergo, Argentina (1959). He sido abogado y actualmente organiza encuentros literarios en Berlín. Ha sido curador de  más de 120 eventos literarios en distintos lugares de Berlín, como la librería La Escalera y el Café Los Angelitos. Lleva adelante «Eventos literarios en Berlín» en Facebook con más de 1000 miembros. Ha publicado las novelas: “El actor” (2019),  “Leidis. Ij jabe Junga” (2014),  segunda edición (2018). Traducción al alemán en 2016. “Son todos canas, son todos putos” (2010) y “Menopausia, una vida sin reglas.» (2011). Y junto a sus hijos Lucia y Sophia publicó el libro de cuentos bilingüe “Había una vez en Mirow / Es war einmal in Mirow” (2017) (Editorial Abrazos- Stuttgart-Córdoba).